¿Te imaginas flotar en una laguna turquesa sin mover un solo músculo, descubrir pozos circulares de agua dulce en medio de la sal y despedir el día con un atardecer reflejado en un espejo natural?
Viajar a los Salares de San Pedro de Atacama no es solo contemplar paisajes: es entrar en un territorio donde la naturaleza habla y la cultura ancestral sigue viva. Cada parada es una invitación a sentir el desierto con todos los sentidos.
Tres escenarios resumen esta experiencia: la resplandeciente Laguna Cejar, los enigmáticos Ojos del Salar y la mágica Laguna Tebenquiche.
¿Qué secretos guarda cada destino? Te acompañamos como tu guía de confianza, mostrando el recorrido perfecto para conectar cada lugar.
Laguna Cejar: flotar en libertad.
A solo 28 kilómetros de San Pedro, la Laguna Cejar deslumbra con sus aguas turquesas y los cristales blancos de sal que contrastan con el imponente Volcán Licancabur al fondo. Aquí flotarás sin esfuerzo, gracias a que su salinidad es hasta siete veces mayor que la del mar, similar al Mar Muerto. Es una sensación de libertad absoluta: cerrar los ojos, relajarte y dejar que el agua te sostenga mientras tu energía se conecta con la naturaleza.
Pero Cejar no es solo un espectáculo visual: es un ecosistema protegido y un testigo de la historia local. La comunidad Lickan Antai de Solor gestiona la laguna, asegurando que su flora y fauna se mantengan intactos, donde cada visitante puede disfrutar de la laguna de manera responsable.
A considerar: el baño está permitido solo en la Laguna Piedra, dentro del mismo complejo, y se aconseja no sumergir la cabeza debido a la alta concentración de sal.
Ojos del Salar: portales del desierto.
A pocos minutos de Cejar, emergen en medio de la aridez los Ojos del Salar, dos pozos circulares de agua dulce que parecen desafiar la lógica del desierto. Su origen se encuentra en filtraciones subterráneas que emergen a la superficie, creando un oasis inesperado en un salar hipersalino. Estar entre ellos es sentirte parte de un ecosistema misterioso donde cada burbuja cuenta historias milenarias.
Estos pozos también están bajo la supervisión de la comunidad Lickan Antai, que garantiza que el turismo no afecte la calidad del agua ni los procesos naturales.
Entre voces, se dice que los Ojos del Salar reflejan el cielo con tanta perfección que, en ciertos momentos del día, se puede confundir el horizonte con el agua.
Laguna Tebenquiche: un espejo de vida milenaria.
La Laguna Tebenquiche no es para nadar, sino para contemplar. Sus aguas poco profundas reflejan la cordillera al atardecer, creando un espectáculo de colores mientras el día se despide. Es un momento de reflexión, de pausa y de conexión con la belleza del desierto.
Bajo su superficie habitan los estromatolitos, fósiles vivientes que existen desde hace 3.500 millones de años y producen oxígeno desde los orígenes de la vida en la Tierra. La comunidad de Coyo protege la laguna y sus seres microscópicos, recordando a los visitantes la importancia de la conservación y la historia ancestral.
Dato curioso: Los estromatolitos pueden tardar cientos o incluso miles de años en regenerarse si se dañan, convirtiéndolos en auténticos tesoros vivos del planeta.
Acá, cada piedra y cada reflejo cuenta la narrativa de quienes han habitado este territorio durante milenios.
¿Cuál es la mejor época para visitar el Valle de la Luna?
Una de las ventajas de este destino es que todas las estaciones del año tienen su encanto. Los meses de marzo a junio y de septiembre a diciembre, durante el otoño y la primavera, ofrecen un clima agradable para explorar. Si deseas disfrutar de las lagunas, los meses cálidos de enero y febrero son ideales. Por otro lado, si eres un entusiasta de la astronomía, julio y agosto ofrecen cielos más despejados, lo que hace que sea el momento perfecto para admirar las constelaciones en su máximo esplendor.
Un tour, tres experiencias.
En un solo recorrido pasas de flotar en la Laguna Cejar, a descubrir el misterio de los Ojos del Salar, hasta llegar a la contemplación espiritual de Tebenquiche.
Aquí no solo recorres con los pies, sino con el alma.
¿Breves recomendaciones?
Para aprovechar esta experiencia, el Hotel Don Raúl San Pedro de Atacama ofrece tours completos, cercanía al pueblo y un ambiente auténtico, ideal para descansar entre aventuras.
Experiencias complementarias en San Pedro de Atacama:
Este recorrido por la Laguna Cejar, Ojos del Salar y Laguna Tebenquiche es un viaje al corazón del desierto.
Reserva tu tour y deja que el desierto te hable en su propio idioma: aventura, libertad y conexión ancestral.
✓ Mejor precio garantizado si reserva directo.
✓ Desayuno Buffet.
✓ Welcome drink.
✓ Acceder gratis a un check-in temprano o checkout tardío.
✓ Acceso gratuito a la piscina.